Ought – More than any other day (2014)

Ought

Reconozco que siento una gran fascinación por los discos de debut. Es ésta una disciplina que siempre depara al melómano agradables sorpresas.

En primer lugar, está la búsqueda, pues no se trata de escuchar un disco, el nuevo disco de tu artista favorito, que llega a ti sin que realmente tengas que hacer nada, excepto estar atento a la actualidad musical y ver su nombre entre los próximos lanzamientos. En el caso de las bandas debutantes, por el contrario, el oyente está en la oscuridad y los motivos que le llevan a conceder su atención a ese disco de unos chavales que no conoce de nada, siempre son misteriosos: la lectura de una reseña dónde le hablan de referencias que le gustan, haber escuchado en la radio una canción, un comentario en twitter, una frase de una canción que al final se nos mete en la cabeza y nos lleva a querer más… Descubrir nuevas bandas es, en cierto modo, una aventura y, por ello mismo, una apuesta y, quizá eso, en un mundo como el nuestro, que tanto tiende al gris, es lo que lo hace tan atractivo.

Al mismo tiempo, descubrir una banda y escucharla, si finalmente te gusta, también supone establecer, debido a lo que como decíamos tiene de apuesta, una especie de esperanza, de pacto tácito con ellos: conciertos, entrevistas, espera (más o menos ansiosa) de un nuevo disco que confirme nuestras esperanzas y, si nos ha gustado realmente mucho, llegar incuso a incurrir en esa difícil e inútil labor de apostolado.

Pero sobre todo, descubrir nuevas bandas que realmente (y recalco el realmente) nos gustan, es una experiencia sonora muy potente. Esa sensación de haber encontrado un grupo que es capaz de plasmar ideas que tenías en tu cabeza y que ahora escuchas sonar tan bien, es un sentimiento potente que, a los apasionados de la música, nos debe hacer segregar algún tipo de endorfinas y nos pone en órbita. Escuchas contínuas, búsqueda de referencias, abandono y vuelta a él pasadas unas semanas…

Tenía mucha razón Antonio Luque (aka. Sr. Chinarro) cuando decía que el disco de debut de una banda era quizá siempre su mejor (o al menos, más personal) trabajo, pues plasma todo el tiempo que transcurre desde que unos chavales empiezan a tocar hasta que graban el disco; tiempo y energías que normalmente no se vuelven a tener nunca más cuando uno entra en la vorágine que implica el negocio musical.

A ello, creo que se debe unir el valor de la inexperiencia que, en el caso de la creación artística se torna en frescura del conjunto, por mucho que ello reste precisión o concreción al producto.

Toda esta (demasiado larga) introducción viene al cuento de dejar constancia del que para mi ha sido el mejor disco de debut de 2014. El mejor disco en una categoría que, como veis, me gusta mucho. Un disco tremendamente atrevido que somete a revisión a todo un género, el punk, que ya no está de moda. Un disco tremendamente adulto para un grupo tremendamente joven, en el que las referencias del género (Television, la Velvet underground, Talkin’ heads, Neu!, se aprecian al instante y se encuentran “muy bien traídas”, sin que el resultado, no obstante, se presente como un simple collage o tributo insulso.

Un disco de debut de una banda con un futuro prometor, a la que os invito que hagáis un hueco y que pongais en vuestro radar de seguimiento para futuros años.

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4 respuestas a Ought – More than any other day (2014)

  1. fran dijo:

    Ah, cómo me alegro de haber encontrado esta reseña… Coincido absolutamente. Es más, hacía tiempo que no escuchaba un disco tan increíblemente vivo como este, con canciones que en algún caso rozan los siete minutos… A todo eso que apuntas acerca del entusiasmo y la energía que generalmente se vuelca en un debut, en este caso, hay que tener en cuenta, además, que estos tíos viven todos juntos en una especie de apartamento-comuna-local de ensayo (!)…
    Y por cierto, mi segundo mejor disco del año, sería seguramente el de Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra, también montrealenses y adscritos al mismo sello (Constellation Records). En fin, que dan ganas de irse a vivir al Canadá…
    Un saludo, y enhorabuena por el blog.

    • Flint dijo:

      Hola Fran!
      Muchas gracias por esos ánimos. Como nunca sé muy bien por qué escribo un blog, en esta época en la que parece una actividad en vías de extinción, se agradece el feedback.
      No conozco el disco que citas, así que gracias por recomendarlo. Lo escucho y hablamos.
      Saludos!

  2. Màrius Riba dijo:

    Interesante lo que comentas. Yo he sido tan desgraciado de perdérmelos un par de veces, pero no desisto, los tendremos de vuelta pronto, como bien dejas entrever. Su debut me tiene bastante pillado, y eso que ya van seis meses. Suenan muy noventeros, según como me recuerdan a los Pavement, a Steven Malkmus. Y tienen mucho de los Talking, cierto. Un discarral, vaya.

    • Flint dijo:

      Gracias por el comentario. Son un gran grupo, en efecto. Creo que es uno de los pocos discos de 2014 (maldita vorágine musical) que me sigo poniendo (¿la prueba del algodón?).
      Tengo ganas del tan “temido” segundo disco. A ver cómo lo resuelven…

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